El Periodista en la Sociedad de Moderna o la Creación del Nuevo Periodista
Por Raúl Durán
La sociedad de consumo que ayudaron a instalar las nueva tecnologías y por consiguiente la remodelación y nacimiento de los medios de comunicación han abierto la necesidad de crear un nuevo periodista, uno que este al tanto de esta nueva realidad y que sepa construir un discurso original para llegar al consumidor.
El proceso de globalización presente en gran parte del mundo, trae consigo la irrupción de nuevas tecnologías, éste acontecimiento desencadena el cambio en la manera de comunicar de los medios masivos, cambio que no solo se entiende como incorporación de tecnologías, sino como cambio en los contenidos a transmitir.
El acceso a nuevas culturas, productos electrónicos, música anglosajona, modas extranjeras, producen un fuerte desarraigo identitário y trasforman a la sociedad o el ciudadano en “consumista”, sufre una suerte de hedonismo y egocentrismo, donde lo primordial es el individuo y no la sociedad o el bien común, como en años anteriores, sin mencionar la poca capacidad de comprensión de los textos escritos, ya que ahora es todo audiovisual y no hay tiempo en esta nueva cultura “digitalizada” para la lectura.
Tenemos pues dos ámbitos de cambio cultural en lo inmediato. Por una llegada de nuevas tecnologías que han transformado nuestro modo de vivir y paradigmas de ver la vida. Estas nuevas tecnologías han traído consigo la mutación de los medios a otro nivel, donde lo multimedia, el show de lo visto y la inmediatez pasan a ser central en los medios de comunicación ya existentes y los nuevos que están naciendo (tal como
La irrupción de las Nuevas Tecnologías de
Se fundamenta que estos cambios son propios de la modernidad, pero es justo decir que esta era ya sobre paso ese concepto, instalándose la postmodernidad. Esto basados en el hecho que la era en que vivimos exacerbó los tintes de la modernidad, a base de la irrupción de las nuevas tecnologías, acrecentándose el fenómeno de
Frente a esta nueva realidad es importante revalorar o redefinir el rol, misión y lenguaje del periodismo, y por sobre todo, del periodista en esta nueva era cultural. Se trata de como debe manejarse el profesional de la información en este nuevo escenario y de cómo debe construir su discurso.
El nuevo periodista debe estar al tanto de la realidad que se vive, estar inserto en los temas que llevan a la sociedad a detenerse en ciertos puntos. Para llevar acabo este rol, el periodista debe buscar un lenguaje que sea capaz de llegar a la comunidad. Tiene que tener la capacidad de crear un mensaje que sea leído por la masa, pero con un contenido distinto al que se entrega diariamente. Este mensaje tiene que tener las características que le permitan llegar a una ciudad habituada a mensajes livianos, sin trascendencia.
Para lograr este punto, el mensaje debe trabajarse desde la perspectiva de lo publicitario. El mensaje en la publicidad busca motivar al consumidor a comprar o usar cierto producto. Apunta a la seducción como arma de atracción de los públicos. Su objetivo es que el público compre el producto que se está publicitando, y para llegar a esto, se destacan las “virtudes” de este para lograr en el inconciente del lector que este sea seducido, que sienta que poseer este producto más que un lujo es una necesidad.
Como lo definió Nietzsche al plantear la necesidad de tener un lenguaje para comunicar, como la poesía y el aforismo, el periodista debe buscar el lenguaje que le permita llegar a su lector. Dentro de esta perspectiva el lenguaje de lo publicitario revisaría las connotaciones necesarias para llegar a buen puerto, esto es, seducir a sus lectores para que lean lo que el periodista quiere exponer.
Este tipo de información o lenguaje, la publicidad, debe ser aprovechada por el periodista en la actual sociedad. En la era del consumo, todo es comprado y vendido, y por lo tanto el profesional de la comunicación debe ser capaz de utilizar los medios por los cuales hoy opera la comunicación para que esta llegue a sus lectores.
A parte de la forma en que se entrega el mensaje, es importante señalar que el periodista debe tener también la capacidad de deconstruir la realidad y los mensajes que el recibe y re-construirla para su lector. Mucho se ha hablado del cambio en el rol del periodista. Antes de la llegada de la sociedad de consumo, se decía que le periodismo debía ser espejo de la realidad, con un sentido de la objetividad cierto y rotundo. Las noticias debían ser lo más apegada a la realidad, y como profesional, el periodista solo era un puente entre el acontecimiento y el lector. Luego de la llegada del nuevo periodismo, la globalización y la instauración de la sociedad de masas, se definió al periodismo como “Constructor de
Este nueva realidad o relato denota la importancia en la construcción de esta realidad utilizando los acentos éticos políticos expuestos por el profesor Juan Pablo Contreras, quien dicta la cátedra de Ética, Política e Información en el programa de Periodismo Vespertino en la Universidad de Santiago de Chile. Tener la capacidad de analizar y como se sugiere en esta monografía, deconstruir los hechos para volverlos a ordenar distintamente igual, permitiría al periodista ver y presentar los hechos de manera distinta.
De esta manera, esta nueva dimensión del rol del periodista, nos permite aventurarnos en la riqueza que es poder deconstruir y reconstruir la realidad para dar un testimonio mas crítico, más creativo y porqué no, mas asertivo.
Con este modo de ver, analizar y expresar nuestra posición frente a un hecho, nos da la posibilidad de verificar los hechos como son, en su estado natural, para después de analizarlas e internalizarlas empezar a jugar con lo que está entregando. O como se dice, se puede empezar a “tirar del mantel” de la realidad para dejar las cosas igualmente distintas.
Por otro lado lo que nos propone Nietzsche en relación al desplazamiento nos da la particularidad de atacar el hecho con otra mirada. Se trata de jugar con la crisis de los paradigmas y por pasar de espectador protagonista, de la enfermedad a la salud. Dependiendo del hecho a de y re construir, podremos cambiar de posición para tener un sentido más global del asunto.
La capacidad de abstraerse del hecho nos da la objetividad que tanto se necesita. Este desplazamiento de nuestro punto de vista personal, afectado por el hecho, nos permite colocarnos fuera de él, para verlo con otra perspectiva, nos da la posibilidad de ver el hecho, o en este caso la noticia, como algo nuevo, y con mayores herramientas para analizarla y deconstruirla.
La posición de niño, o la etapa de éste, según la enseñanza del filósofo alemán, permite desprenderse de todo lo que pueda pesar en nuestra espalda con respecto a la sociedad. Al “jugar como niño” y poder cambiar el orden de las mismas cosas, podemos re-construir el hecho y mostrarlo de manera distinta.
Si bien Nietzsche no nos habla de la objetividad, me parece pertinente referirme a ese tema y la necesidad del periodista de justificarla. Debido a la búsqueda de la credibilidad del periodista, siempre el profesional de la prensa ha debido luchar para que “su verdad” sea entendida como reflejo de la realidad. La opinión pública espera que se cuente la noticia lo más fiel a los hechos, y por costumbre se ha hablado de la necesidad de “objetividad periodística”. Creo esta no existe, solo existe la capacidad de confrontar las fuentes y realidades, pero es necesario que el lector de por satisfecha su hambre objetiva, que sienta que no le están contando la verdad a medida del periodista, sino que el tenga la capacidad para determinarla y juzgarla si es necesario. Lo tangible y “real” si es que podemos definir que es realidad y que no, desde el punto de vista de la mediatización, es la contrastación de fuentes. Tener la capacidad de dar la mayor cantidad de “realidades” que envuelven al hecho. Esto es lo más cercano a la tan manoseada “objetividad”.
Estos conceptos propuestos por Nietzsche, si bien no los planteo con ese objetivo, sirven para crear un discurso periodístico serio y que represente aportes. La capacidad y ventajas que nos dan el desplazamiento y la deconstrucción, nos permiten tener más ángulos de la situación, tanto para enfrentarla como para desmontarla y volverla a ordenar según el análisis que el periodista quiera darle.
Cabe destacar que en esta senda de crear discursos periodísticos ya no están solo los profesionales colegiados, si no que gracias a las nuevas tecnologías y el nacimiento de nuevos medios, este rol ya es practicado por quién se atreva a jugar a informar.
Los blog han abierto la posibilidad de que cualquier cibernauta de Internet informe desde su localidad a lo global. Estos nuevos medios se podrían resumir como una Web pero más sencilla, pues los sitios que albergan estos medios entregan todas las herramientas para que hasta el más neófito cíber-navegante pueda hacer su propio blog. Solo hay que ingresar algunos datos, elegir entre varios estilos y hacer uno de los ejercicios mas realizados por los cíber-nautas, copiar y pegar, eso es todo.
La experiencia de sitios como “Oh my News” permitieron dar a conocer este fenómeno, donde cada persona informa sobre un hecho local, con el punto de vista que se tiene como parte de la noticia y lo publica a la blogosfera, a lo global. Lo interesante es que estos medios más que información se han transformado en centro de opinión, donde todos tienen la posibilidad de dar a conocer su idea.
Bien es sabido que los lugares de discusión, como las plazas públicas atenienses, ya no existen en esta época, y que han sido sustituidas por los mall y centros de mercadeo de la ciudad. Sin embargo, la aparición de estos blog se presenta como las nuevas plazas de discusión.
Luego de lo expuesto cabe hacerse la pregunta ¿cuál es la ventaja de un periodista profesional? La respuesta creo darla con esta monografía, que donde expongo las armas que se deben usar y cómo deben hacerse.
Por último, el juego que nos propone el deconstructivismo, el desplazamiento y la creatividad nos permite abrir una nueva forma de hacer periodismo desde la otra orilla. Desde la orilla del juego, de la deconstrucción, del movimiento. En analogía con lo que son los “legos” infantiles, aquellos juegos con los que podemos armar y desarmar lo que queramos, donde la única limitante es nuestra imaginación. En este mundo falto de espacio para la opinión y líderes que dirijan las masas, este es el camino que debe tomar el periodista en la sociedad de consumo, o mejor dicho, el nuevo periodista.

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