Saturday, May 22, 2010

El libro: ¿Piratas versus Mercenarios?

Hoy acceder a libros en Chile es bastante fácil si se consideran las bibliotecas, pero al querer armarse de textos propios el escenario es muy distinto por el alto valor de estos, a menos que se considere la opción de los indeseables “piratas”

Por Raúl Durán

El éxito de ventas de Dan Brown “El Código Da Vinci” cuesta en librerías cerca de $16.000 pesos, en cambio el mismo texto en versión “pirata” de la calle cuesta alrededor de $4.000 pesos. ¿Por qué es tan caro comprar un libro en el País?

Hoy en Chile las entidades que se preocupan de fomentar la lectura son el Ministerio de Educación, el de Cultura y la Cámara Chilena del Libro. Dentro de las actividades que se han fijado para este año se encuentra las diversas ferias de libros organizadas por la Cámara y proyectos de ambos ministerios que se enfocan en llevar bibliotecas móviles a distintos sectores de la comunidad, en especial los que no tienen acceso a comprar un libro en librerías.

Este punto es el más discusión a generado a nivel de intelectuales y profesores, pues critican que el incentivo a la lectura debería fijarse en una baja al impuesto del libro para hacerlo más accesible que a proyectos en donde se “presten” libros a la comunidad. Uno de los eventos más recurrentes son las ferias de libros, que para este año se estipulan cinco, las cuales se dividen en la característica de los lectores, como las ferias infantiles, juveniles o comunales.

Ante estas acusaciones, la ministra Urrutia se ha defendido esgrimiendo que para los que no tienen recursos existen las bibliotecas públicas, como es el caso de la Biblioteca de Santiago, inaugurada este año y que se considera una de las más grandes y modernas de Sudamérica.

El impuesto que paga en nuestro país los libros son iguales a los que cualquier producto, es decir el 19 %. Los proyectos para fomentar la lectura por parte del Estado se reducen a programas como “Chile Quiere Leer” o los “Bibliobus” en los cuales se llevan ejemplares a la población para que lean algunos títulos. El gran proyecto en este sentido fue la construcción de la Biblioteca de Santiago, aunque, como es visible, el gobierno se empeña en el préstamo de libros, pero sobre una rebaja del arancel de impuestos no han dado señas concretas.

Estas medidas dan como resultado el tan bullado comercio ilegal o “pirata”, donde ejemplares que en librerías cuestan cerca de $15.000 pesos, se pueden encontrar en la calle a $4.000 pesos. En este ámbito también se encuentra la Música, que ven perdidas considerables en sus derechos de autor al ver que las producciones musicales se venden en la calle a precios irrisorios.

El tema del proyecto del estado en cuanto al incentivo a la lectura pasa más por caridad de que por seriedad, ya que una campaña que reparte libros en varias bibliotecas públicas del país, sólo tiende a seguir el mismo derrotero inoperante de la discusión del impuesto. Es como si la autoridad repartiera caridad. Una caridad, evidentemente, estandarizada. Un poco de García Márquez, otro poco de Isabel Allende, algo más de Dan Brown, y unos toques de algunos clásicos. Y el fondo del asunto, como el sedimento de una laguna, permanece intacto

Para muchos, este concepto de “lectura prestada” solo apoya a las grandes editoriales a ganar dinero, y en este sentido las ferias de libros serían más un acto de publicidad de estas empresas que un deseo de llevar el libro a todos los chilenos.

Para la Cámara Chilena del Libro, el comprar libros originales es asegurar al lector un producto de calidad. Según este organismo, se han detectado libros piratas a los que les faltan hojas o simplemente son ilegibles por la baja calidad de la tinta y su impresión.

En definitiva tener acceso a la lectura en Chile es fácil si se prefiere leer textos en bibliotecas o lugares habilitados para el préstamo de libros, sin embargo, si lo que desea el lector es comprar un ejemplar es bastante caro, si se opta por lo el “original”.

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